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El
Ayuntamiento ofreció ayer una recepción
a las trabajadoras asiáticas.
Las
temporeras filipinas que llegaron a Almonte para trabajar
en la campaña agrícola fueron recibidas
ayer por el Ayuntamiento en una recepción que
incluyó una visita por distintas dependencias
municipales. Pero no estaban todas, el 22,2% de las
que llegaron a finales del mes de marzo abandonó
el trabajo por no adaptarse a la climatología
y a estar bajo los invernaderos. Las dos primeras
se fueron al día siguiente de estar aquí,
después de 50 horas de viaje, argumentaron
"añoranza", según afirma la
concejal almonteña, María José
Pérez. El resto fue más por las altas
temperaturas y la escasa humedad en comparación
con el clima que hace en país, más de
una llegó a desmayarse. La cuestión
es que de las 270 que fueron contratadas en el país
asiático, 60 ya han regresado.
El
alcalde Francisco Bella dejó ayer en el aire
la posibilidad de repetir este proyecto piloto que
surgió desde la Embajada de Filipinas en España
y que se ha llevado a cabo como un proyecto de cooperación
del Ayuntamiento de Almonte en Filipinas que correrá
con parte de los gastos de billete de vuelta de las
trabajadoras. Bella dijo ayer que una vez que termine
la campaña agrícola "habrá
que hacer una valoración con los empresarios
y la Embajada" para determinar si se repite la
experiencia.
No
obstante, comentó que las temporeras que siguen
aquí, trabajando en el campo, en su mayoría,
y en los almacenes, algunas, han logrado adaptarse
"bien". Valoró que el porcentaje
que ha abandonado "es bajo" y que "hay
que tener en cuenta que a lo que estaban acostumbradas
es más a labores relacionadas con el arroz
y los cereales".
Aunque
el presupuesto de este proyecto de cooperación
todavía no está cerrado, el alcalde
estimó que se destinarán unos 20.000
euros y explicó que se optó por un proyecto
laboral porque "era muy complicado realizar allí
un proyecto y controlar su desarrollo, por la distancia
que nos separa".
Cuatro
empresas locales se embarcaron con el Ayuntamiento
en esta experiencia piloto: Frutas Borja, que pidió
200 trabajadoras, Bionest y Atlantic Blue, con 30
cada una de ellas, y Flor de Doñana que dio
trabajo a 10. Uno de los propietarios de Bionest,
José Antonio Soltero, reconoce que los resultados
de estas trabajadoras no son óptimos, sin embargo
apunta que "ponen toda la voluntad que tienen
para trabajar y para adaptarse; son muy puntuales,
muy respetuosas y nunca ponen una mala cara aunque
lo estén pasando mal". Con esta descripción
de lo que hasta ahora ha sido la relación laboral
no se atreve a decir que no repetirá la experiencia
porque "todas las cosas llevan su tiempo".
Las
más de 200 filipinas que ayer asistieron al
programa de ocio que ofreció el Ayuntamiento
regresarán a su país, en su mayoría,
a principios del mes de julio y un grupo más
pequeño se quedará hasta finales porque
así lo han solicitado los empresarios.
Bella
destacó ayer que con el dinero que van a ganar
aquí "en su país pueden hacer muchas
cosas".
Fuente:
Huelvainformacion.es
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