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Uno
de los aspectos más llamativos y seductores
de las islas Filipinas es la personalidad amable,
alegre y festiva de sus gentes, que se refleja en
la variedad de fiestas y eventos de los que puede
disfrutar cualquier visitante.
En
muchos casos, las jornadas festivas que se celebran
a lo largo y ancho del archipiélago tienen
una curiosa mezcla de tradición y religiosidad
que es respondida de manera masiva y generosa tanto
por parte de sus habitantes como de los turistas,
quienes se integran por completo en las intensas y
numerosas celebraciones que tienen lugar a lo largo
del año.
La
presencia de la cultura y la religión cristiana
en el archipiélago han generado un fuerte interés
hacia celebraciones típicas como la Navidad
o la Semana Santa, en la que el país llega
a detenerse por completo. Junto a éstas destacan
festividades propias de otras religiones que dan muestra
de la heterogeneidad y variedad característica
del país como el Hari Raya Poasa o Ramadán,
una de las celebraciones más importantes del
calendario musulmán; o la festividad del año
nuevo chino, celebrada con intensidad durante la primera
quincena de febrero, cuando da comienzo el festival
de cometas.
Junto
a estas celebraciones de tipo religioso pueden encontrarse
festividades populares de origen tradicional caracterizadas
por su espectacularidad como es el caso del Ati-Atithan,
carnaval al puro estilo filipino, celebrado en Panay;
la fiesta de las Flores de Mayo, presente en toda
la nación; la fiesta de Carabao, en Bulacan;
el Festival de Masskara, en Bacolod; o el festival
de Moriones, en Marinduque, entre otros. Por otra
parte, los días festivos oficiales del país
son el de Año Nuevo; la Semana Santa; el 2
de junio, día de la independencia; el 1 de
noviembre; el 8 de diciembre y el día de Navidad.
Las
celebraciones filipinas van acompañadas, habitualmente,
de elementos típicos del país como una
variada gastronomía autóctona, vestimentas
típicas tradicionales o danzas y música
propias de las diferentes regiones. Los platos típicos
del país, vistosos y suculentos, incluyen alimentos
característicos de la región como el
arroz, la leche de coco o las numerosas variedades
de marisco. La música tradicional, por su parte,
aúna aspectos propios de diferentes culturas
tanto en el tipo de instrumentos utilizados como en
las diversas danzas existentes. Así, el violín,
el piano, el arpa o la guitarra comparten espacio
con instrumentos típicamente filipinos como
el órgano de bambú. En cuanto a la danza,
los bailes autóctonos se funden con los de
otra procedencia como la polca, la jota o el rigodón.
Profundizar
y disfrutar de las festividades y eventos característicos
del archipiélago de las Filipinas son una magnífica
manera de descubrir la cultura y la tradición
de este rico y sorprendente país.
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