Como
todo territorio insular (Filipinas está compuesta
por más de 7.000 islas) el carácter
de la gente es siempre más expansivo y sociable
que en los países continentales. De esta
forma, los filipinos han sabido desarrollarse de
manera amistosa y simpática para todo aquel
que deseara conocer el país, como también
entre ellos mismo. No obstante, en determinados
momentos históricos, supieron también
mostrar su lado más combativo y a veces hostil.
Las influencias de las colonizaciones en Asia no
fueron una excepción en Filipinas, rasgo
que de alguna manera determinó la forma de
ser de sus habitantes y, por supuesto, su idiosincrasia.
Debido a la posición geográfica, Filipinas
siempre estuvo en la mira de muchas civilizaciones
que vieron en sus islas estrategias de negocios
e incluso militares. Así, la historia filipina,
se ha encontrado con sucesivos desembarcos y usurpaciones
desde tiempos tan remotos como la gran época
del imperio malayo, musulmanes, japoneses y grandes
emperadores chinos. Cerca del 1500, el portugués
Magallanes, a las órdenes de la corona española,
divisó el gran archipiélago filipino
y quedó prendido de la imponente belleza.
España estableció entonces su virreinato
y el dominio fue absoluto. En 1898 se declara la
independencia del gobierno español, proclamada
por el líder Andrés Bonifacio, que
llevó a la praxis las ideas del pensador
y novelista José Rizal, gran referente del
pensamiento filipino. No obstante, Filipinas tuvo
que soportar más enfrentamientos (esta vez
entre Estados Unidos y España) que intentaron
hacerse nuevamente con las tierras. La guerra perdida
por España trajo otro despótico gobierno,
el Norteamericano, quien en largas luchas armadas
fue repelido y establecida definitivamente la República.
La
república tiene un régimen presidencial
que está sujeto al sufragio popular que elige
mandatario por un plazo de seis años. El
presidente de Filipinas es jefe de estado, de gobierno
y comandante de las Fuerzas Armadas de Filipinas.
El país cuenta también con un congreso
dirigido por el Senado, cuyos miembros también
son elegidos por el plazo de seis años.
Como
fundador de las Naciones Unidas, Filipinas ha sabido
ser consecuente con su régimen y en muchas
ocasiones, ante levantamientos de tipo político,
supo mantener su constitución de posibles
reformas de tipo dictatorial.
Debido
a la gran mixtura de etnias, Filipinas se presenta
como un destino peculiar, cuestión que también
ha influido en varias ocasiones a diversas disputas
políticas y geográficas. No obstante,
el equilibrio político y social se ha mantenido
casi siempre sin llegar a desgracias relevantes.
La gente en Filipinas, como hemos dicho, se predispone
constantemente al buen ánimo y la simpatía,
ofreciéndose por entero al visitante y agasajándolo
con todo tipo de actividades y, sobre todo, con
un detalle intrínseco y espontáneo
en todos sus habitantes: la eterna sonrisa.