Palawan
es uno de los grupos de islas más conocidas
del archipiélago filipino, y con su característica
forma alargada es al mismo tiempo la provincia con
más extensión del país, aunque
el número de sus habitantes es bastante inferior
a un millón. Estas islas están compuestas
por muchas decenas de etnias y culturas diferentes,
con sus correspondientes idiomas.
Antiguamente fueron los chinos los primeros que
poblaron sus tierras, aunque más tarde, en
el siglo XII, llegaron oleadas de malayos que se
establecieron en la zona. Después de siglos
de lucha, los españoles consiguieron en el
siglo XVIII el poder sobre el sur de Palawan, y
cuando los españoles se marcharon después
de 1898 fueron los americanos los que administraron
el territorio, y en las décadas posteriores
se llevaron a cabo muchas reformas para la modernización
de las islas.
Pero
lo que realmente da valor a Palawan a ojos de los
turistas, que la conocen también por el sobrenombre
de “La Última Frontera”, es su
riquísima variedad de espacios naturales, pues
allí nos deleitaremos con playas de arena blanca,
selvas vírgenes y unas fauna y flora de lo
más variopintas. De hecho, esta isla puede
enorgullecerse de tener dos lugares considerados por
la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Uno de
ellos es el Parque Nacional del río subterráneo
de Puerto Princesa, que constituye una de las selvas
asiáticas más importantes y que ofrece
varios ecosistemas donde podremos ver todo tipo de
plantas y animales, en especial unas cuantas especies
en vías de extinción. También
es imprescindible que visitemos el otro lugar protegido
por la UNESCO, el Parque Marino del Arrecife de Tubbataha,
de una gran importancia para la alimentación
de los cientos de seres marinos diferentes de Filipinas
que viven aquí.
En
el resto de la isla nos dejaremos impresionar por
las cuevas escondidas, los lagos volcánicos,
los acantilados, las selvas y si tenemos suerte las
zonas de acceso casi imposible donde los indígenas
siguen viviendo como siempre lo han hecho, lejos del
alcance del imparable avance tecnológico de
la mayoría del mundo “civilizado”.
Sin
embargo, en Palawan no todo es salvaje. También
existen importantes poblaciones como Araceli, El Nido
y Coron —lugares muy apreciados por los buceadores—,
Cuyo o la capital de la isla, Puerto Princesa, conocida
por sus ríos subterráneos, sus granjas
de cocodrilos y el submarinismo que los amantes de
esta disciplina podrán practicar en la ciudad.
A la hora de descansar volveremos a los paradisíacos
hoteles y resorts, situados en pequeñas islas
a las que se llega en barca desde El Nido y que nos
regalarán preciosas vistas al mar y a los bellos
paisajes que los rodean. Pero si para nosotros la
noche no es más que el principio, también
podemos salir de marcha por las discotecas, aunque
hay que tener en cuenta que los desplazamientos implican
casi siempre transbordos entre aviones, buses y barcas.
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