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Una
de las ciudades más importantes de Filipinas
es Zamboanga, con una superficie de casi 1.500 kilómetros
cuadrados y situada en la península del mismo
nombre dentro del grupo de islas de Mindanao, al sur
del país. Cuenta en su área metropolitana
con más de 700.000 habitantes y la fundaron
los españoles en el siglo XVII con la intención
de construir en ella una fortaleza militar para protegerla
de las invasiones musulmanas, pero con los siglos
se ha convertido en un lugar de encuentro de un sinfín
de etnias que han ido enriqueciendo su diversidad
cultural, de forma que el 80% de los creyentes cristianos
conviven pacíficamente con el 20% restante
de musulmanes.
A
pesar de la continua mezcla citada, y aunque parezca
paradójico, es el único lugar de Filipinas
donde todavía se habla una lengua con importantes
restos del castellano, en este caso llamada chabacano,
nacida de la mezcla entre la lengua que trajeron los
conquistadores españoles y las lenguas propias
de la población autóctona y con un parecido
con el castellano suficientemente alto como para que
cualquier hispanohablante entienda casi a la perfección
un discurso en el idioma de la mayoría de los
habitantes de la ciudad.
Sus
gentes se dedican, para subsistir, principalmente
a la pesca y a la agricultura, y sus productos más
conocidos son los cocos, el maíz, el arroz
o los pescados en conserva, que incluso gozan del
reconocimiento internacional. Además, como
en otros lugares de Filipinas, también se ha
impulsado más recientemente la fabricación
y exportación de muebles.
Algunos
de sus lugares de más interés para los
viajeros son la Plaza Pershing, la Plaza de Rizal,
donde está situado el Ayuntamiento y un enorme
monumento a José Rizal, que a finales del siglo
XIX luchó por los derechos de Filipinas y fue
ejecutado bajo la acusación de instigador del
independentismo filipino; el Parque de Abong Abong,
con sus maravillosas vistas de la ciudad; y tampoco
podían faltar el Parque de Pasonanca, un inmenso
jardín botánico repleto de árboles
y plantas de las más variopintas especies,
y el Fuerte del Pilar, que es donde nació la
ciudad de Zamboanga, con su capilla de Nuestra Señora
del Pilar y su correspondiente museo.
Como
la ciudad está muy cerca del mar, podremos
acercarnos a él y contemplar las barcas de
estilo musulmán, llamadas “vintas”,
de gran belleza gracias a sus velas de varios colores
y su interior decorado con bellos objetos de artesanía.
Pero, como ya hemos dicho, es un lugar predominantemente
cristiano, y ello se ve reflejado en sus fiestas y
celebraciones: los zamboangueños celebran la
Semana Santa con procesiones, viven las Fiestas del
Pilar con tanta pasión como los zaragozanos
y aprovechan la Inmaculada para hacer la Primera Comunión.
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